miércoles, 23 de abril de 2014

¿Dónde quedaron esos días en los que me olvidaba de poner en el suelo los pies y me sentía mejor? Muchas veces la gente ha filosofado y divagado sobre cómo tu vida puede cambiar en décimas de segundo. Yo hoy lo sé.

Día tras día me torturo por cinco minutos de hace 6 meses... O más... Me torturo cuando miro a la persona que quiero y me doy cuenta de que yo, soy la persona más mierda del mundo, porque he permitido llegar a una situación con él que nunca pensé verme. Muchas veces he creído que yo era la persona que controlaba la relación, por aquello de que siempre hay uno que quiere más, siempre hay uno que controla la relación. No puedo decir quién quería más, el sentimiento es algo tan abstracto... Solo sé que yo le quería, le quiero y le querré, incluso más de lo que podía, puedo y podré permitirme. Probablemente a los ojos de la gente no sería perfecta nuestra relación, probablemente yo dijese muchas veces que tampoco la creía perfecta. La relación era la más perfecta que se dará en la historia de la humanidad, la relación más profunda, más divertida, más curiosa aún si cabe; y sí, probablemente tuviésemos nuestros más y nuestros menos, nuestros buenos y malos días... Pero todo el mundo dice que eso es lo normal, yo ya no lo sé.

Hoy, estoy escribiendo con los ojos vidriosos porque sé que esa relación perfecta nunca se volverá a dar en la manera que se dio, por culpa de cinco minutos traicioneros que me provocan que me de asco yo misma cada vez que lo recuerdo. Pero, claro, me pongo en el lugar de él y sé que incluso yo habría reaccionado peor.

Como yo me siento ahora, solo lo sé yo.

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